Limpiar y sanar radicalmente la institución policial chilena, que deje de ser un instrumento político de represión y se apegue al respeto incondicional de los derechos humanos. Que cuide a la ciudadanía y no la ataque, que no sea instrumentalizada por los gobiernos y poderes fácticos.
Que sea incorruptible y eticamente intachable. Que se preocupe de la delincuencia y el narcotrafico, en lugar de reprimir a las personas que se manifiestan legitimamente. Carabineros actualmente esta sesgado políticamente defiende los intereses de la derecha y reprime cualquier tipo de disidencia política, utilizando la violencia extrema incluso con manifestantes pacificos, es una vergüenza nacional. Para recuperar la confianza en Carabineros se debe hacer un mea culpa y un nuevo pacto con la ciudadanía.